De acuerdo con las proyecciones de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca), El Salvador cerraría 2026 con una tasa de inflación del 1.6%, consolidándose como la segunda más baja de la región, solo superada por Costa Rica (1.4%).
Estas estimaciones, presentadas originalmente a mediados de febrero, sugieren una estabilidad de precios en el mercado salvadoreño frente a vecinos como Honduras (3.9%), Nicaragua (3.6%) y Guatemala (3.3%).
Sin embargo, este panorama enfrenta una amenaza crítica tras el estallido del conflicto en Irán a finales de febrero. La reciente escalada militar y el cierre parcial del estrecho de Ormuz han disparado el precio del crudo por encima de los $90, una cifra que dista significativamente de los parámetros iniciales de la Secmca.
Este choque externo podría presionar al alza los costos de transporte y producción en El Salvador, impactando directamente en la canasta básica y alterando la tendencia hacia la baja prevista para el cierre del año.
Analistas advierten que, si la volatilidad en el mercado energético persiste, la economía salvadoreña deberá recurrir a su resiliencia fiscal para mitigar un posible episodio de ruptura en las cadenas de suministro globales.
