La ministra de Economía, María Luisa Hayem, destacó que El Salvador ha consolidado un ritmo de expansión económica superior al 3.9%, superando con creces el estancamiento del 2% registrado en décadas anteriores. Según la funcionaria, este repunte está cimentado en dos motores principales: la construcción y el turismo, sectores que experimentaron un crecimiento del 24% el último año y una expansión acumulada del 92% desde 2019.
Este dinamismo se ve reflejado en el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE), que en febrero reportó un alza del 4%, con ocho de sus nueve ramas productivas en terreno positivo. Hayem subrayó que la mejora en la seguridad pública ha sido el catalizador que permitió transformar el clima de negocios y atraer nuevas inversiones.
El informe ministerial también resalta el papel de las remesas familiares, las cuales mantienen un “círculo virtuoso” con un crecimiento del 7% a marzo de este año. En términos de comercio exterior, las exportaciones subieron un 4%, mientras que las importaciones crecieron un 6%, señal inequívoca de una mayor demanda interna y actividad industrial. Para sostener esta competitividad, el Gobierno ha simplificado más de 600 trámites y digitalizado otros 200, eliminando cuellos de botella para el sector privado.
Pese a la volatilidad de los precios del petróleo, El Salvador mantiene los costos de combustibles más bajos de Centroamérica, una medida que, junto a la modernización de la infraestructura, busca blindar el poder adquisitivo de los hogares y asegurar un crecimiento resiliente y diversificado durante el resto del 2026.
