Un reciente estudio de la firma global EY, titulado “Nearshoring como palanca estratégica”, advierte que el éxito en la atracción de inversión extranjera directa para Centroamérica ya no depende únicamente de la privilegiada ubicación geográfica respecto a Estados Unidos.
Según el análisis, la capacidad de los países y sus empresas para estructurar modelos fiscales, regulatorios y operativos sólidos es ahora el factor determinante para garantizar la sostenibilidad de las inversiones en 2026.
Alejandra Arguedas, Tax Associate Partner de EY, destacó que las compañías que logran capturar valor real son aquellas que integran una estrategia fiscal alineada con su cadena de suministro desde la fase de evaluación inicial.
El estudio revela que implementar el nearshoring de forma fragmentada o improvisada genera riesgos de sobrecostos y contingencias tributarias. Por el contrario, una planificación integral de largo plazo ofrece la eficiencia necesaria para competir en un entorno regional intenso.
En este contexto, la firma subraya que los inversionistas internacionales valoran actualmente la certidumbre jurídica, el cumplimiento de estándares internacionales y el acompañamiento técnico especializado por encima de incentivos fiscales aislados.
Para que la ventana de oportunidad actual se traduzca en prosperidad, EY recomienda a los países y sectores productivos fortalecer su armonización normativa, brindando la estabilidad necesaria para que el nearshoring se consolide como el motor de crecimiento económico regional.
