Con una inversión de $15.5 millones, los gobiernos de México y El Salvador inauguraron la segunda etapa del programa Sembrando Vida, diseñada para dinamizar la economía rural en 11 departamentos del país. La iniciativa beneficiará a 10,000 productores, quienes recibirán un apoyo económico mensual de $114 durante ocho meses, además de insumos, herramientas y asistencia técnica.
La viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, destacó que el proyecto prioriza a familias en situación de retorno, buscando transformar parcelas en unidades productivas sostenibles. El plan incluye la instalación de 40 biofábricas y 300 sistemas de riego, promoviendo un modelo de agricultura resiliente que combina la recuperación de ecosistemas con la autosuficiencia alimentaria nacional.
El embajador de México, Ricardo Cantú, subrayó el carácter masivo del proyecto, señalando que la ayuda llega directamente al agricultor sin intermediarios, lo que potencia el impacto social inmediato. Por su parte, Odette Varela, directora de la ENA, calificó el programa como una “inversión inteligente” que activa las economías locales y fortalece las capacidades técnicas mediante escuelas de campo.
Esta fase de Sembrando Vida se alinea con las políticas de desarrollo del Gobierno salvadoreño en este 2026, enfocadas en alcanzar la seguridad alimentaria y reducir la migración irregular mediante la creación de oportunidades en el territorio. Con este respaldo, el sector agropecuario salvadoreño además de incrementar su productividad, también avanza hacia una integración comunitaria más sólida y preparada ante los desafíos climáticos.
