El ecosistema empresarial salvadoreño vive una transformación estructural impulsada por la seguridad y la formalización. Paul Steiner, presidente de CONAMYPE, reveló que al cierre de 2025 la micro y pequeña empresa (MYPE) pasó de representar el 89.5% al 93% de los empleadores formales inscritos en el ISSS. Este crecimiento exponencial se refleja también en el comercio de proximidad, donde las “tiendas de barrio” aumentaron de 60,000 en 2023 a un estimado de 85,000 en la actualidad.
A pesar del dinamismo del sector, el titular de CONAMYPE señaló que el acceso al financiamiento sigue siendo el principal desafío, cuestionando la limitada apertura del sistema bancario tradicional hacia los pequeños empresarios.
Para mitigar esta brecha, la institución ha expandido su capacidad operativa mediante la firma de nuevos fideicomisos con el Banco de Fomento Agropecuario y la ampliación de su red a 15 Centros de Desarrollo Empresarial (Cedemype) a escala nacional.
Al integrar al sector informal, la contribución de las MYPE a la economía se acerca al 50%, lo que subraya la urgencia de fortalecer los programas de formación y crédito. En este 2026, la apuesta institucional se centra en que estas unidades económicas no solo sobrevivan, sino que logren una estructura financiera sólida que les permita escalar y seguir dinamizando el tejido productivo del país.
Según Steiner, la eliminación de la extorsión ha sido el factor determinante para que miles de salvadoreños decidan invertir sus ahorros con confianza, consolidando un sector que ya aporta aproximadamente el 42% del PIB nacional.
