Tras su paso por gigantes tecnológicos y la banca de inversión en Londres, Carlos Villalobos regresó a sus raíces para cofundar Ábaco. En esta entrega de Visionarios, exploramos cómo esta Fintech salvadoreña está utilizando Inteligencia Artificial y una innovadora tecnología de nodos para romper las barreras del crédito tradicional y potenciar el crecimiento de las PYMES en toda la región.
La historia de Ábaco Capital comienza tras experiencias estratégicas en gigantes del software como HubSpot y la banca de inversión en Londres. Carlos Villalobos, junto a Alejandro McCormack y Moisés Hasbún, identificaron una oportunidad crítica mientras trabajaban en el sector Fintech. Allí comprendió que, mediante una extracción de datos inteligente, era posible automatizar análisis crediticios en tiempo real. Con esa chispa técnica y el deseo de generar un impacto real en su región natal, decidió que era momento de aplicar esa innovación en El Salvador y Centroamérica, fundando Ábaco para desafiar el statu quo de la banca tradicional.
El propósito de esta Fintech es claro y ambicioso: democratizar el acceso al financiamiento para las pequeñas y medianas empresas centroamericanas. En un entorno donde las PYMES suelen ser evaluadas de forma aislada.Carlos Villalobos, desde su profundo conocimiento técnico y una filosofía de vida marcada por el altruismo y la disciplina , nos comparte su visión sobre los retos de emprender en Centroamérica, la importancia de rodearse del talento adecuado y el compromiso innegociable de construir un futuro más próspero para nuestra región.

ElPunteo: ¿Cuál fue el momento o la experiencia que inspiró a fundar Ábaco? ¿Cómo fue este proceso?
Carlos Villalobos: Nace tras una serie de experiencias que me llevaron a interesarme por este rubro. Yo soy salvadoreño, nací y crecí en El Salvador hasta mis 18 años. Ya después la vida me llevó a distintas aventuras, entre las cuales creo que destacan tres. La primera es el mundo de SaaS, que en inglés significa software as a service o en otras palabras es que se comercializa el uso de software dentro de una suscripción mensual; todo dentro del ámbito B2B, es decir, software para que las empresas puedan vender a otras empresas. Estuve en una de CRM casi 7 años y me tocó internacionalizar la estrategia comercial de esta empresa desde Boston, Estados Unidos hacia Latinoamérica. Ahí fue donde conocí el engranaje o la introducción a este mundo de software.
De alguna manera yo estaba siendo infiel a mi carrera, yo había estudiado finanzas también en Boston y entonces siempre estuve dentro del ámbito financiero. Justo después de HubSpot, que es este CRM, tuve un episodio en la banca de inversiones en Londres, donde también aprendí un poco sobre mercados capitales y fuentes de inversiones con rendimientos y estrategia de diversificación de portafolio.
Tuve la oportunidad de trabajar en una Fintech en México. Es una Fintech chilena que se dedicaba al tema de préstamos o créditos B2B, también a empresas. Su punto de lanza era cómo podías automatizar el análisis crediticio de una empresa para poder emitir una línea de crédito en tiempo real.
Y ahí me di cuenta que la tecnología a través de una extracción de datos bien pensada y bien armada puede lograr eso. De esa experiencia es que nace Ábaco. Yo ahí me di cuenta que podemos hacer eso para mercados como Chile, Colombia, Brasil y México. Yo vivía en México desde hace 5 años. Se me enciende el foquito y dije, “Bueno, soy salvadoreño, ¿por qué no hacemos eso para El Salvador? Para Centroamérica” La idea es internacional pero siempre bajo la guardia de querer crear un impacto real en Centroamérica.
Nosotros tenemos una tesis bien rígida: queremos primero democratizar el acceso al financiamiento en países centroamericanos antes de empezar a pensar en un Colombia, un Brasil, un México, donde ya lo hacen otros jugadores.
EP: ¿Cómo ha evolucionado la tecnología dentro de Ábaco desde su lanzamiento hasta hoy? ¿Cómo ha sido ese proceso?
CV: Sí, definitivamente. Nosotros, a diferencia de un banco tradicional, no vemos a la PYME como un nodo aislado. Dentro de una red de nodos, el banco te analiza a ti solo contemplando tu personería y el historial de dicha personería. Entonces, te ves como un punto dentro de una red, pero el banco solo es capaz de analizar ese punto.
Ya, nosotros a través de la tecnología, lo que hacemos es financiar relaciones entre puntos, entre nodos. Entonces sabemos que hay una empresa que de alguna manera tiene una relación con otra empresa, porque le vende productos o servicios. Nosotros somos capaces de financiar esa relación y de analizar su riesgo crediticio. Por eso es que nuestro producto financiero se enfoca en el flujo de caja, o el flujo de efectivo.
Cuando tú tienes clientes a los cuales les vendes a crédito, ⎯o sea, les da la facilidad que te paguen a 30, 60, 90 días⎯, nosotros analizamos la relación y te podemos habilitar el producto de factoring, podemos adelantar una cuenta por cobrar para poder obtener liquidez inmediata. O tú tienes proveedores a los cuales les pagas de contado o a políticas de crédito de 30 días, nosotros somos capaces de analizar esa relación con tu proveeduría y poder financiar ese pago para que tú postergues esa necesidad de liquidez y puedas tenerla y usarla para ampliaciones, inventario, remodelación, materia prima, etc.
EP: ¿Cómo considera que ha sido el impacto de este modelo de negocio frente a las a las distintas pymes de Centroamérica?
CV: Yo creo que el impacto ahorita está germinando más en darnos cuenta que vivíamos muy conformes con el servicio que daba la banca tradicional. Esa dinámica en la que hay dos o tres semanas de por medio, se había convertido en el status quo y es lo que el mercado salvadoreño ya había aceptado.
Nosotros, al llegar empezamos a cambiar esas reglas del juego para poder captar al cliente que atiende la banca y darle un mejor servicio, uno más ágil y mucho más personalizado. Aun siendo más caros, o sea, aún teniendo tres o cuatro veces más el precio que un banco, la preferencia es con nosotros por esa misma facilidad.
Yo creo que la disrupción está más en la inconformidad del servicio medio. No es por antagonizarlos, porque yo creo que es totalmente entendible los tiempos que la banca tradicional maneja en sus procesos. El cambio está en ponerse a cuestionar un poco el por qué de los procesos y por qué hemos aceptado que los procesos existan de esta manera: poder empezar a romper esas barreras.
EP: Abaco Capital ha cerrado rondas de inversión muy importantes. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con venture capital y qué aprendizajes le ha dejado a su equipo?
CV: Realmente es algo bien delicado. Una entidad como venture capital tiene la apuesta en ti. Nosotros tenemos el respaldo de ya más de siete fondos, los cuales han participado en dos rondas y creo que eso también nos da ese empujoncito o ese aliento de decir, “Yo creo en ti, estoy dispuesto a apostar en ti y en el negocio”. Tuvimos una ronda pre-semilla en 2024 y recientemente habilitamos un bridge, un puente entre la pre-semilla y la semilla. Y pues, volvimos a pasar el sombrero y volvimos a preguntarles a los VCs si quisieran re-apostar con mayor fondeo a una evaluación mucho más alta. Curiosamente el 100% dijeron que sí. Entonces eso para nosotros es una señal de una apuesta y de un voto de confianza.
Claro. Lo único es que, dentro de nuestro modelo de negocio muy específico, nosotros dependemos también del fondeo de deuda. O sea, no solo es fondeo de equity a través de venture capital que te permite costear lo operativo y el desarrollo de la tecnología, sino también cómo tú puedes estructurar fondeos de deuda que te presten dinero para que tú puedas prestarle dinero a esta PYME.
EP: ¿Cuáles han sido los retos para construir un equipo sólido en un ecosistema fintech que todavía sigue siendo emergente en la región?
CV: Puede sonar muy controversial mi respuesta, pero uno de los requisitos es el talento. Yo creo que nos gusta romantizar que en El Salvador de Centroamérica hay talento y que tenemos buenas personas; que nuestro mejor activo es el recurso humano, y la verdad de las cosas es que todavía nos falta mucho por hacer.
Nosotros nos damos una tarea muy estricta y rigurosa en encontrar el talento en el que decidimos apostar e invitar a ser parte del proyecto. Toda persona que entra a Ábaco tiene que estar vetada por los tres fundadores y también su jefe directo, obviamente. Pasan por rondas de casos de estudio, te presentan cómo piensan y cómo ejecutan iniciativas.
Entonces yo creo que uno de los retos ha sido eso. El equipo no se ha construido de la noche a la mañana. El talento no es nato tampoco, como nos gustaría pensar, sino que es mucho de actitud. Siempre decimos lo mismo: en Ábaco, nosotros contratamos por actitud y potencial, más que por habilidades.
EP: ¿Qué logros de impacto le hacen sentir más orgulloso desde que iniciaron operaciones con esta Fintech?
CV: Yo creo que el logro más trascendental es poder verdaderamente engranar ese sentido de compromiso con el cliente, con las PYMES. Eso permea mucho en todo el equipo. Somos más de 30-35 personas ya laborando en Ábaco, y tú le puedes preguntar a cualquiera en cualquier momento el por qué de las cosas y te aseguro que su respuesta va a ir en pos del cliente. Entonces, nosotros hacemos del cliente el centro de todo lo que hacemos.
Cuando me pongo a pensar, es parte de nuestro análisis crediticio, nuestra tasa secreta es poder analizar, extraer datos de la persona y las ventas de un de nuestro cliente. Sin entrar mucho en detalle, nosotros somos capaces de extraer declaraciones de IVA y de renta mensuales, extraer esos datos, meterlos a nuestro modelo de riesgo con inteligencia artificial y poder así ir adaptando nuestro pricing y modelaje.
¿Por qué te digo todo esto? Porque nosotros hemos puesto mucho foco al tema de manejo de datos y big data. Hemos visto que desde que un cliente empieza a trabajar con nosotros y hacemos esa primera lectura de las declaraciones de IVA hasta la fecha, habiéndose pasado digamos 6 meses o 1 año, sus ventas han incrementado. En el 100% de los casos, entonces absolutamente es un catalizador.
EP: ¿Tiene interés en ampliar las operaciones fuera del mercado salvadoreño y de Centroamérica?
CV: Sería muy utópico empezar a hablar de otros mercados. Yo creo que la necesidad es muy latente en Centroamérica. Lejos de ser una oportunidad de negocio muy atractiva, es más un compromiso con la región. Yo preferiría solucionar los dolores de flujo de capital en un Honduras, en un Nicaragua o en un República Dominicana antes de ir persiguiendo mayor venta o mejores márgenes. Entonces yo creo que es el sentido de altruismo si es muy latente en la toma de decisiones.
Cuando se piensa en el mercado regional, creemos que hay bastante necesidad y oportunidad en Centroamérica.
EP: ¿Qué consejos le daría a alguien que quiere formar su propia empresa?
CV: Yo creo que hay varios. El primero es bastante disciplina y bastante introspección. Uno de los retos más grandes para emprender es decidir si lo quieres hacer solo o lo quieres hacer con socios o co-founders. Yo soy muy de la idea de que solos llegamos más rápido, pero juntos llegamos más lejos. Ese es el primero: encontrar personas con las que quieres construir un futuro juntos.
El segundo, es sobre el síndrome del impostor. La vida personal se vuelve mucho más interesante, cuando uno encuentra un propósito, cuando se da cuenta que todo lo que vemos a nuestro alrededor fue hecho por una persona que no es muy diferente a ti o a mí. Una vez te das cuenta de eso, tú eres capaz de construir un futuro.
EP: Si pudiera viajar al pasado, ¿qué consejos se daría tanto a usted mismo como a su equipo al momento de iniciar Ábaco Capital? ¿Hay algo que hubieran hecho diferente?
CV: No, siempre hay oportunidades de mejora. A lo mejor, ser más disciplinado en los hitos de crecimiento. Cómo funciona el modelo de venture capital es que tú vas a seguir levantando rondas. El peor error que puedes cometer, que creo que sí lo cometimos al principio, es tratar de abarcar mucho para ir cumpliendo distintos hitos al mismo tiempo en paralelo y creo que es mucho más valioso tener la disciplina y la visión más clara, junto a un objetivo que te haga decir, “Bueno, vamos a cumplir este hito.” Pueden ser llegar a los primeros 100 clientes o llegar la primera a la cartera de 5 millones de dólares o automatizar X y Z.
Entonces, tú te vuelves mucho más agresivo y disciplinado al decir: “Este es el hito que vamos a cumplir dentro de este periodo de tiempo.” Creo que es de mucho mucho más valor.
EP: ¿Cuáles son los próximos grandes riesgos que está dispuesto a tomar como parte del liderazgo de este proyecto?
CV: Muy buena pregunta. Te comenté que el modelo de negocio necesita este fondeo de deuda, ¿no? Y en Latinoamérica como región, en los últimos 5 años es donde ha habido este auge de poder fondearse con deuda institucional. ¿A qué me refiero con esto?
Son fondos globales, estadounidenses, europeos, inclusive asiáticos que buscan colocar con un rendimiento mayor al que le da su propio país. Doy un ejemplo, si hay un fondo de inversión, puede colocarlo en en activos en Estados Unidos con un rendimiento más bajo. Y Latinoamérica, al ser una región de alto riesgo, pueden ellos cobrar y fiscalizar un mayor rendimiento.
Entonces, en los últimos 5 años ha habido ese auge de tratar de financiar Fintechs en México, Brasil, Colombia y se ha logrado. Nosotros, y te digo yo personalmente, fuimos muy ingenuos de decir, “Cómo voy a armar eso en El Salvador. Eventualmente un fondo de deuda también me va a poder fondear, porque ya lo hice en México, ya lo hice en Chile y esto es muy natural”. La realidad de las cosas es que en Centroamérica estamos muy atrasados con la estructura de los vehículos sobre el cual el fondo podría, porque todavía no es una garantía canalizar esta deuda hacia nosotros. Usualmente se hace a través de fideicomisos, a través de un banco y en El Salvador no hay ningún banco que ofrece esa estructura.
Nos hemos reunido con el presidente del Banco Agrícola y nos ha dicho: “En calidad, le veo valor, pero son los únicos que me lo han pedido. Entonces, ¿cómo yo justifico ante mi junta directiva voltear recursos de la organización hacia crear este vehículo para Ábaco cuando el cliente es uno? Ustedes serían el único cliente y el único usuario”.
¿Por qué te cuento eso? Porque nosotros estamos cruzando un reto y estamos a punto de enfrentar ese reto. Ya cerramos la línea de crédito, todavía no podemos decir con quién. Es un monto bastante significativo, muy relevante también, va a traer bastante impacto económico. Pero no hay ninguna garantía que si lo vamos a poder estructurar o no. Y eso nos emociona; más que asustarnos, nos emociona. Porque al ver hacia atrás vamos a ser los primeros en estructurar crédito institucional.
EP: ¿Tiene palabras extras que quiera decir a emprendedores y empresarios que leen ElPunteo.com?
CV: Yo creo que hay que aceptar la la realidad que para Centroamérica naturalmente va a tener un grado de complejidad mucho mayor que construir en México o en un Estados Unidos. A nosotros varios VCs nos decían, “Oigan, ustedes tienen un excelente equipo una excelente idea. ¿Por qué no construyen en Estados Unidos?”.
Y creo que el mensaje aquí para el resto de la comunidad es: si tú estás dispuesto a asumir que esto va a ser cinco veces más difícil y eres capaz de hacerlo mucho más fácil en otro lugar, entonces esto es para ti. Creo que de alguna manera también tiene un grado de satisfacción y gratitud mucho más contundente cuando lo haces para tu propio país.
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La trayectoria de Carlos Villalobos y el equipo de Ábaco nos deja una reflexión contundente sobre el emprendimiento en nuestra región. Ábaco Capital no solo apuesta por la tecnología y los datos, sino por un sentido de altruismo y compromiso regional. Su historia nos recuerda que, para llegar lejos, es vital rodearse de un equipo que comparten un propósito y, sobre todo, entender que el talento se potencia con la actitud correcta. Al final, la verdadera disrupción viene de la voluntad de cuestionar el statu quo para abrir puertas donde antes solo había barreras.
