En un entorno donde la velocidad define quién crece y quién se queda atrás, la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una ventaja competitiva real.
Pero más allá del hype, hay una pregunta clave: ¿quién realmente está sabiendo usarla para transformar negocios?Hoy en Visionarios conversamos con Erick Landaverde, cofundador de Elevate AI Agency, sobre cómo las empresas pueden adaptarse a esta nueva era, qué errores están cometiendo y por qué la inteligencia artificial ya no es una opción, sino una decisión estratégica.

ElPunteo: ¿Cómo iniciaron esta agencia? ¿Cuál es la historia detrás del proyecto?
Erick Landaverde: Elevate fue fundado por mí, Erick Landaverde, y Mauricio Lara. Como proyecto tenemos un año y medio de existir, un año funcionando formalmente como agencia y cinco meses desde que iniciamos la academia. Todo comenzó porque nosotros mismos empezamos a usar inteligencia artificial en procesos creativos, contenido, organización y ejecución de ideas. Al ver los resultados, entendimos que esto no solo nos ayudaba a trabajar mejor, sino que también podía ayudar a otras empresas a crecer, moverse más rápido y responder mejor a lo que hoy exige el mercado. Así nació Elevate, con la idea de acercar estas herramientas a los negocios de una manera práctica y útil.
EP: ¿En qué momento se dieron cuenta de que la IA no era solo una herramienta, sino una ventaja competitiva real para las empresas?
EL: Nos dimos cuenta cuando vimos que una empresa que sabe usar estas herramientas puede ejecutar mucho más rápido que otra que todavía hace todo de forma tradicional. Puede crear contenido en menos tiempo, responder más rápido, ordenar procesos, entender mejor a sus clientes y tomar decisiones con más información. Ahí entendimos que no se trataba solo de hacer tareas más rápido, sino de ganar terreno frente a la competencia.
EP: ¿Cómo definen ustedes una empresa “bien preparada” para esta nueva era de automatización?
EL: Para nosotros, una empresa bien preparada es una que tiene apertura al cambio, claridad en sus objetivos y disposición de su equipo para aprender nuevas formas de trabajar. No hace falta que sea una empresa tecnológica. Lo más importante es que esté dispuesta a ordenar sus procesos y a capacitarse para usar estas herramientas con intención.
EP: ¿Cómo logran que la automatización no solo optimice procesos, sino que realmente impulse crecimiento?
EL: Nosotros no vemos la automatización solo como una forma de ahorrar tiempo. La vemos como una forma de crecer. Por eso buscamos aplicarla en puntos que sí mueven el negocio: atención al cliente, generación de contenido, captación de prospectos, seguimiento comercial y mejora operativa. Cuando automatizás bien, no solo trabajás más rápido, también liberás tiempo del equipo para que se enfoque en vender, crear y tomar mejores decisiones.
EP: ¿Dónde ven el mayor impacto: marketing, ventas o recursos humanos?
EL: Hoy el impacto más visible está en marketing y ventas, porque ahí los cambios se notan rápido. Se puede crear más contenido, probar más ideas, responder más rápido y mejorar la conversión. Pero recursos humanos también tiene muchísimo potencial, sobre todo en procesos internos, filtros, seguimiento y organización del talento.
EP: ¿Cómo equilibran el rol de la inteligencia artificial con el talento humano dentro de una empresa?
EL: Nosotros siempre decimos que la inteligencia artificial no viene a sustituir a las personas, sino a volverlas más fuertes en su trabajo. El criterio, la creatividad, la empatía y la visión siguen viniendo del ser humano. La tecnología ayuda a ejecutar, ordenar y acelerar. El valor sigue estando en la persona que sabe qué pedir, cómo usarlo y hacia dónde llevarlo.
EP: ¿Qué habilidades creen que van a ser más valiosas en un mundo cada vez más automatizado?
EL: La capacidad de aprender rápido, pensar estratégicamente, comunicarse bien y adaptarse. También va a valer mucho saber trabajar con herramientas digitales y convertir ideas en acciones concretas. Ya no bastará solo con saber hacer una tarea; va a pesar mucho más saber dirigir procesos y entender cómo trabajar mejor con tecnología.
EP: ¿Qué señales indican que una empresa ya está lista para dar el salto y empezar a usar IA?
EL: Cuando siente que su equipo está saturado, cuando pierde demasiado tiempo en tareas repetitivas, cuando necesita sacar más resultados con los mismos recursos o cuando ve que su competencia se está moviendo más rápido. Esas son señales muy claras de que ya es momento de empezar.
EP: ¿Cuál consideran que es un campo en el que se puede utilizar la IA y no se está utilizando?
EL: Uno muy importante es la toma de decisiones dentro del negocio. Mucha gente todavía piensa en inteligencia artificial solo para crear imágenes, textos o videos, pero también puede ayudar a ordenar información, analizar escenarios, encontrar patrones y orientar mejor una estrategia. Ahí todavía hay muchísimo por hacer.
EP: ¿Existe alguna alternativa a la inteligencia artificial que sea igual de competitiva?
EL: Hoy no vemos una alternativa que compita al mismo nivel en velocidad, escala y capacidad de ejecución. Lo que sí creemos es que la verdadera diferencia está en juntar talento humano con el uso correcto de estas herramientas. Ahí es donde una empresa realmente puede marcar distancia.
EP: ¿Tienes un mensaje adicional para quienes quieren aprender a usar estas herramientas?
EL: En Elevate también tenemos una línea educativa para todas las personas que quieren aprender a usar estas herramientas de forma práctica. Estamos dando talleres en Plaza Futura, donde enseñamos paso a paso, llevamos a la gente de la manita durante el proceso y nos enfocamos mucho más en práctica que en teoría. La idea es que la gente no solo entienda qué es la inteligencia artificial, sino que salga sabiendo cómo aplicarla de verdad en su negocio, su marca o su trabajo. Nos pueden encontrar en Instagram y TikTok como @elevateaiagency.
***
La adopción de inteligencia artificial ya no se mide por quién la conoce, sino por quién logra integrarla con intención dentro de su operación. No es un cambio que ocurre de un día para otro, sino una transición que exige criterio, aprendizaje constante y una nueva forma de entender el trabajo.
A lo largo de esta conversación, queda claro que la tecnología por sí sola no transforma negocios. Lo que realmente genera impacto es la capacidad de las personas para hacer mejores preguntas, tomar decisiones más informadas y construir procesos más inteligentes.
En ese camino, cada empresa va a avanzar a su propio ritmo. Algunas lo harán desde la exploración, otras desde la necesidad, y otras por la presión del mercado. Pero todas, eventualmente, van a enfrentarse a la misma realidad: operar como antes ya no es suficiente para competir.
La inteligencia artificial abre posibilidades, pero también eleva el estándar. Y en ese nuevo estándar, el verdadero diferencial estará en quienes entiendan cómo convertirla en una herramienta cotidiana, útil y alineada con lo que quieren construir.
