Cuando se habla de reciclaje, muchas veces la conversación se limita a la separación de residuos o al cuidado del medio ambiente. Sin embargo, detrás de esa práctica existe toda una industria capaz de generar empleo, crear nuevas cadenas de valor y transformar materiales descartados en recursos con valor económico.
Desde hace más de dos décadas, Parque Industrial Verde trabaja precisamente bajo esa visión. Lo que comenzó como una apuesta por introducir modelos de reciclaje que ya funcionaban en otros mercados se ha convertido en una de las operaciones más importantes del país en gestión integral de residuos, abarcando materiales ferrosos, no ferrosos, plásticos y residuos electrónicos.
Para esta edición de Visionarios, conversamos con Andrea González, vocera de Parque Industrial Verde, sobre los desafíos culturales que enfrenta el reciclaje en El Salvador, el papel de la tecnología en la gestión de residuos, las oportunidades que ofrece la economía circular y la visión de futuro para una industria que está llamada a desempeñar un rol cada vez más importante en el desarrollo económico y ambiental de la región.

ElPunteo: Parque Industrial Verde tiene más de dos décadas de historia. ¿Cómo nació la empresa?
Parque Industrial Verde: La historia comenzó hace más de 23 años. En aquel momento, los fundadores conocían modelos de reciclaje que ya funcionaban en Estados Unidos, donde el concepto de recycling estaba mucho más desarrollado que en El Salvador.
Identificaron una oportunidad y decidieron impulsarla en el país. Con el tiempo surgieron diferentes unidades de negocio: Insema, enfocada en materiales ferrosos, no ferrosos y plásticos; Sartex, dedicada a residuos electrónicos; y posteriormente Parque Industrial Verde como una marca que integrara todas estas soluciones en un mismo lugar.
La idea era crear un espacio donde las personas y las empresas pudieran disponer distintos tipos de residuos de forma adecuada y darles una segunda oportunidad.
EP: Ustedes suelen hablar de residuos “mal llamados basura”. ¿Qué significa eso?
PIV: Muchas veces no dimensionamos el impacto positivo que puede generar la correcta disposición de los residuos.
Cuando hablamos de basura, damos por sentado que algo ya no tiene valor. Sin embargo, muchos materiales todavía pueden ser aprovechados, transformados en materia prima o reincorporados a procesos productivos.
Además, el reciclaje también puede convertirse en una fuente de ingresos para muchas personas y familias.
EP: ¿Por qué debería importarle la economía circular a una empresa que no se considera “verde”?
PIV: Porque el modelo tradicional consiste en producir, consumir y desechar. La economía circular propone algo distinto: que los materiales vuelvan al ciclo productivo y tengan una segunda vida.
Es importante que las empresas comprendan que, a través del reciclaje, pueden contribuir a la generación de nueva materia prima y reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
No es un tema exclusivo de organizaciones ambientales; es una responsabilidad compartida entre empresas, consumidores y gobiernos.
EP: ¿Qué le hace falta a El Salvador para convertirse en un referente regional en sostenibilidad y economía circular?
PIV: Estamos más cerca de lo que muchos creen.
Las regulaciones actuales están ayudando a que empresas y ciudadanos adopten mejores prácticas. Las multas y obligaciones legales tienen un papel importante, pero también es necesario generar conciencia sobre el legado que estamos dejando a las futuras generaciones.
Todavía estamos a tiempo de proteger nuestros recursos naturales y construir un mejor entorno para quienes vienen después de nosotros.
EP: Si pudiera cambiar un hábito de los salvadoreños de forma inmediata, ¿cuál sería?
PIV: La clasificación de residuos desde casa.
Muchas veces mezclamos materiales reciclables con otros residuos por simple costumbre. Por ejemplo, una persona termina una bebida en lata y guarda dentro el empaque de un snack. Al hacerlo, contamina un material que sí podría ser aprovechado.
Lo ideal sería separar residuos orgánicos, plásticos, vidrio y metales desde el origen. Esa práctica facilitaría enormemente los procesos de reciclaje y aumentaría la cantidad de materiales recuperables.
EP: ¿Qué papel juega la tecnología en la gestión moderna de residuos?
PIV: En Parque Industrial Verde hemos desarrollado herramientas que permiten dar trazabilidad completa a los residuos.
Cuando una empresa realiza una disposición de materiales, puede monitorear todo el proceso: desde la recolección, el pesaje y la clasificación, hasta el ingreso de los residuos a planta.
Esto permite generar indicadores relacionados con huella de carbono, impacto ambiental y cantidades recuperadas, brindando información más precisa para la toma de decisiones.
EP: Muchas empresas hablan hoy de sostenibilidad. ¿Cómo evitar que se convierta únicamente en una estrategia de marketing?
PIV: Es cierto que la sostenibilidad se ha vuelto una tendencia y muchas organizaciones quieren formar parte de ella.
Sin embargo, incluso cuando la motivación inicial es reputacional, el resultado puede ser positivo. Lo importante es que las acciones generen cambios reales.
Hemos visto casos donde una empresa impulsa una iniciativa ambiental y luego otras organizaciones se interesan en replicarla. Eso ayuda a que el tema gane relevancia y se expanda.
Además, cuando las empresas descubren que una correcta gestión de residuos también puede generar beneficios económicos, el compromiso suele fortalecerse.
EP: ¿La sostenibilidad también puede generar valor económico?
PIV: Definitivamente. Muchas empresas comienzan interesándose por el impacto ambiental, pero también descubren que ciertos materiales tienen valor económico y que una adecuada gestión de residuos puede reducir costos o generar ingresos adicionales.
La economía circular se convierte entonces en una motivación adicional para adoptar mejores prácticas.
EP: ¿Cuál es el residuo con mayor valor económico actualmente?
PIV: Los residuos electrónicos.
Muchos dispositivos contienen materiales valiosos como cobre, plata y oro. Por eso representan uno de los segmentos con mayor potencial de recuperación.
Sin embargo, también son de los más complejos de gestionar porque no todos sus componentes son aprovechables. Algunos materiales pueden reciclarse y otros requieren procesos de destrucción especializada.
EP: ¿Cómo miden el impacto que generan más allá de las utilidades?
PIV: A través de diferentes indicadores.
Monitoreamos aspectos como la huella de carbono, la trazabilidad de los residuos y el volumen de materiales recuperados.
También valoramos elementos menos tangibles, como la reputación de las empresas que implementan buenas prácticas y el impacto social que se genera en las comunidades vinculadas al reciclaje.
EP: ¿Cómo imagina la industria del reciclaje en Centroamérica dentro de diez años?
PIV: La veo creciendo. Cada vez más personas comprenden el valor de los residuos y la importancia de recuperarlos. A medida que exista más educación y conciencia, veremos cómo estos modelos se expanden y se replican en otros países de la región.
Es una industria con mucho potencial porque nuestros recursos son limitados y cada vez existe más presión para utilizarlos de manera eficiente.
EP: ¿Cuál considera que será el legado de Parque Industrial Verde?
PIV: Creo que será haber creado oportunidades para todos los actores de la cadena.
Trabajamos con grandes empresas, pero también con pequeños recolectores que encuentran en el reciclaje una fuente de ingresos para sostener a sus familias.
Muchos de ellos nos expresan su agradecimiento porque tienen un lugar donde pueden llevar distintos materiales, recibir un pago justo y participar en una actividad económica que también beneficia al medio ambiente.
Si algo queremos dejar como legado es demostrar que el reciclaje puede generar impacto ambiental, desarrollo económico y oportunidades para las personas al mismo tiempo.
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A lo largo de más de 23 años, Parque Industrial Verde ha contribuido a construir una cultura donde los residuos pueden convertirse en recursos, las empresas pueden encontrar valor en sus desechos y cientos de personas pueden generar ingresos a partir de materiales que antes terminaban en un vertedero.
Más allá de las cifras de reciclaje o las toneladas recuperadas, su apuesta está en impulsar una forma distinta de entender el consumo y la producción: una en la que los materiales permanecen en circulación el mayor tiempo posible y donde el crecimiento económico puede ir de la mano con el cuidado de los recursos.
En un momento en que la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad, iniciativas como esta reflejan cómo la innovación, la educación y la colaboración pueden abrir nuevas oportunidades para El Salvador y la región.
